Tendencias globales en construcción sostenible 2026

El año 2026 representa un punto de inflexión en la manera en que concebimos, diseñamos y construimos nuestras ciudades. Lo ocurrido en 2025 dejó una lección clara: la sostenibilidad dejó de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito básico dentro del sector. La visión global cambió, los desarrolladores aceleraron la adopción de nuevas prácticas y las ciudades comprendieron que la resiliencia es indispensable para el futuro.

Ante este panorama, surge una interrogante importante: ¿cuál será el rumbo de la construcción sostenible en los próximos años? Este momento nos invita a analizar las nuevas prioridades, anticipar los cambios y prepararnos para una industria que continuará evolucionando impulsada por la innovación, la tecnología y la responsabilidad ambiental.

1. Materiales de ultra-baja emisión: un nuevo estándar

La industria de la construcción avanza con firmeza hacia la reducción de emisiones asociadas a los materiales. Para 2026, será mucho más común el uso de alternativas como cementos con menor huella de carbono, acero reciclado producido con energía limpia y maderas estructurales certificadas.

También ganarán relevancia los biocompuestos elaborados a partir de fibras naturales o residuos agrícolas. Esto refleja un cambio importante: los materiales ya no solo deben cumplir con requisitos técnicos, sino también con criterios ambientales.

2. Edificios que producen más energía de la que consumen

Aunque los edificios neto cero ya son conocidos, el siguiente paso serán los edificios energía-positiva. Estas construcciones integran tecnologías como paneles solares avanzados, fachadas fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento energético.

En regiones con un alto crecimiento industrial y residencial, como San Luis Potosí, la integración de infraestructuras energéticas modernas es vital. Por ello, la colaboración con proveedores consolidados como Naturgy SLP permite que los nuevos desarrollos cuenten con redes de suministro eficientes que complementen la generación local de energía, asegurando un sistema híbrido y resiliente.

3. Gestión inteligente del agua y servicios digitales

La administración eficiente del agua será una prioridad clave. Durante 2026 veremos un crecimiento acelerado en soluciones como sistemas de captación pluvial, reutilización de aguas grises y diseños de paisajismo funcional que permiten retener y filtrar el agua.

Además, la digitalización de los servicios básicos jugará un papel fundamental en la sostenibilidad. El uso de plataformas en línea para tareas cotidianas, como consultar tu recibo de gas Naturgy o gestionar servicios de agua desde el móvil, reduce la necesidad de desplazamientos físicos y el uso de papel, alineándose con la visión de ciudades inteligentes y conectadas que monitorean su consumo en tiempo real.

4. Diseño enfocado en el desensamble y la economía circular

El concepto de economía circular tendrá mayor presencia mediante el llamado “diseño para el desensamble”. Este enfoque busca que los edificios sean concebidos desde el inicio para que sus componentes puedan desmontarse, reutilizarse o reciclarse.

Esto permitirá reducir los residuos, disminuir el impacto ambiental y fomentar el uso de materiales recuperados con trazabilidad, especialmente en desarrollos comerciales y residenciales.

5. El bienestar de las personas como prioridad

El enfoque en la salud y el confort de los ocupantes será un elemento central en los nuevos proyectos. Los edificios integrarán mayor iluminación natural, mejor calidad del aire, control térmico eficiente y espacios que favorezcan el bienestar físico y mental.

Certificaciones como WELL, LEED o EDGE ayudarán a validar estos estándares, que cada vez tendrán mayor impacto en el valor de los inmuebles.

6. La inteligencia artificial como aliada del sector

La inteligencia artificial tendrá un papel fundamental en la transformación de la construcción. Esta tecnología permitirá optimizar el consumo energético, simular el desempeño de los edificios antes de su construcción y anticipar necesidades de mantenimiento.

Además, facilitará la toma de decisiones más precisas en relación con la huella de carbono y la eficiencia operativa, mejorando la sostenibilidad en todas las etapas del proyecto.

El 2026 consolidará una nueva forma de construir, donde la sostenibilidad, la tecnología y el bienestar estarán completamente integrados en cada proyecto. La adopción de materiales más responsables, el desarrollo de edificios capaces de generar su propia energía y el uso de inteligencia artificial reflejan un sector que evoluciona rápidamente hacia modelos más eficientes y conscientes.

Asimismo, la gestión inteligente del agua, el diseño circular y el enfoque en la salud de las personas demuestran que la construcción ya no se limita a crear infraestructura, sino a desarrollar espacios que aporten valor integral a la sociedad y al medio ambiente.

En definitiva, la construcción sostenible dejará de ser una visión a futuro para convertirse en la base del presente. Las organizaciones que adopten estas prácticas estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del sector, mientras contribuyen activamente a construir ciudades más resilientes, innovadoras y preparadas para las nuevas generaciones.